Shop My Account

Judith Corachán: la competición en femenino

Judith Corachan triatlon en femenino

 Foto: Mikel Taboada Photography

 

“¿Qué es competir?”

“¿Qué me aporta la competición?”

“Buena pregunta”, sonríe Judith.

 

“Para mí -completa- la competición es darle sentido a todo el trabajo del día a día, a tu planificación, entrenamientos, darle salida a tus ilusiones”.

 

Y esto en el día X, el día marcado en rojo, ni antes, ni después. Estar bien en el día X es como una alquimia, un secreto en libro de siete llaves que nunca responde a una misma fórmula. “Estar bien en el día X, esa es la clave, pero lamentablemente para nosotras, no es nada sencillo”.

 

Judith trabaja, indaga en esa alquimia indescifrable, que adopta formas inverosímiles, que es camaleónica según el día y el lugar. Una alquimia que, como veremos, a veces, saca los nervios y dispara la adrenalina.

 

 

Nadar, correr y sobre todo bicicleta

Hoy Judith es triatleta de alto nivel. Y en esa triada de disciplinas se queda con la bicicleta, curioso. Ella que viene de la natación de manual, prefiere el tramo intermedio. La bicicleta es la porción más larga, por tanto, más decisiva.

 

“En la natación es muy complicado marcar diferencias definitivas, medio minuto, uno a lo sumo. Eso no es distancia cuando tienes 90 kilómetros en bicicleta o una media maratón por delante” afirma Judith, que no olvida que sus orígenes están en el agua.

 

“Siempre he estado en natación, me gusta, pero la bicicleta me ha abierto las miras, me encanta” dice y admite: “La carrera es para consolidar lo logrado”.

 

Campeona de España juvenil de 50 metros mariposa, se vació en las piscinas hasta los veinte años, porque llegó el día que había que trabajar y alternar faena con estudios de magisterio en educación física y educación especial. Ahí acabó el ciclo de “sólo agua”.

 

Años de estudio, años de trabajo, como monitora en gimnasio, años de satisfacer el gusanillo de la competición con deportes de equipo, waterpolo y fútbol sala, deportes en los que veía que no todos se implicaban en la misma medida.

 

Porque la competición es algo muy personal: “Soy una persona muy competitiva y muy disciplinada. En esos años vi que los deportes de equipo no eran lo mío. No todos se empleaban como yo. Evidentemente no era algo reprochable, pero quería algo mas”.

 

Y otra cosa: “No llevaba nada bien los minutos del banquillo”.

 

 

Judith Corachan triatlon en femenino

Foto: Cano FotoSports 

 

El deporte individual

Amante del esfuerzo individual, quiso probar de nuevo a competir sola, para sí misma, confiando que su trabajo siempre sería al 110%. Corrió alguna carrera popular por hobbie, incluso probó un maratón. Le atrajeron especialmente las carreras verticales, las de subir grandes edificios, tipo el hotel Bali de Benidorm.

 

Y probó en un duatlón en VIladecans. Probó y ganó. Aunque no fue sencillo, era un duatlón de montaña, había dureza y técnica en los descensos. Eso le frenó en seguir con las ruedas gordas, pero no le impidió mostrar interés en la carrera de las tres modalidades.

 

El Prat Triatlón se interesó en ella. De eso hace casi diez años, y en estas sigue, creciendo día a día y explorando límites. Se animó rápido y a al segundo triatlón ya tenía una bicicleta propia.

 

Nadadora desde los tres años, de ahí había nacido una triatleta. Una triatleta que ya tiene un recorrido y un palmarés que crece, Zarautz, Bilbao y Vitoria, entre otros, y un hito como el ser la primera española que clasifica para un mundial de Ironman 70.3.

 

Una triatleta que tiene bagaje, pero ello no le quita los nervios del directo: “Es curioso porque soy extraordinariamente nerviosa y tímida. Los nervios siguen apareciendo en muchas carreras, antes y durante las mismas. Lo paso mal especialmente en las transiciones”.

 

“Recuerdo una vez en Zarautz cuando salí del agua con las primeras. Entre los aplausos del público, oí mi nombre y lo acusé. Me costó horrores ajustarme el casco, el oír el clic. Son veinte segundos, que en este tipo de carreras tampoco es tanto, pero que en esos momentos parecen una eternidad”.

 

“Quiero luchar por la victoria, pero pasar desapercibida” resume.

 

 

Judith Corachan triatlon en femenino

 Foto: Mikel Taboada Photography

 

 

El triatlón en femenino

Nervios y timidez que compensa con cantidades ingentes de trabajo y entrenamientos meticulosos. El deporte como vehículo de mejora constante y conocimiento de gente que aporta en su vida.

 

Como el día que paseando en bicicleta por Alicante conoció a José Ramón de Gobik: “Tienes las puertas abiertas de nuestra casa” le dijo. Y encantada con la marca, apreciando los diseños y cortes de las piezas, en especial los culottes, que en bicicleta, son clave.

 

Con Gobik sigue creciendo en triatlones de medio mundo, en clave femenina, apreciando como las organizaciones equiparan en prestaciones y premios sus competiciones para hombres y mujeres, pero lamentando el machismo que en ocasiones se respira en algunos grupetos del tramo de bicicleta.

 

“Algunos hombres no llevan bien rodar detrás de una mujer” bromea, aunque cada vez son los menos.

 

Ahora piensa en Embrun, un ironman de primerísimo nivel, en el pie de los Alpes. Será su tercer intento de acabar la distancia de las distancias, la prueba que te lleva al límite y más allá. 180 kilómetros de tramo en bici tras superar 4000 metros.

Ahí es nada.

 

 

Textos: El Cuaderno de JoanSeguidor